Presentación de proyectos de transmisión y generación eléctrica de la CFE ante inversionistas privadosLa CFE presentó una cartera de transmisión y generación para el periodo 2026-2030 con participación privada bajo distintos esquemas financieros.

La señal más relevante para el mercado no es sólo el monto de 35,904 millones de pesos, sino la forma en que la Comisión Federal de Electricidad busca movilizarlo. De los 32 proyectos de transmisión incluidos en su Plan de Expansión 2026-2030, 16 están planteados bajo el esquema de Fibra E, un vehículo que puede conectar activos de infraestructura con inversionistas institucionales y ahorro de largo plazo.

La CFE presentó esta cartera el 23 de octubre de 2026 ante empresas y actores del sector eléctrico en Ciudad de México. La información se hizo pública cuatro días después. La empresa señaló que los proyectos serían adjudicados en los próximos meses, pero no informó fechas específicas para cada proceso. Por ello, el anuncio funciona hoy como un mapa de oportunidades y no como una relación de contratos firmados. Bloomberg Línea reportó que la CFE no precisó el calendario de adjudicación, mientras La Jornada confirmó la composición general de la cartera.

La oportunidad está concentrada en transmisión

Los 35,904 millones de pesos corresponden a los 32 proyectos de transmisión, no a los cuatro proyectos de generación que también fueron presentados a la industria. En conjunto, la cartera de red contempla 245 obras, 107 líneas de transmisión, 138 subestaciones y 2,152 kilómetros-circuito. La ficha difundida por la CFE también reporta 7,180 megawatts asociados al paquete, aunque no desglosa ese dato por cada obra ni publica una inversión individual para las iniciativas de generación.

Esta separación es importante para leer el tamaño real del negocio. Los desarrolladores, fabricantes de equipo eléctrico, empresas de ingeniería y posibles financiadores no están ante una licitación única de 35,904 millones de pesos. Se trata de una suma de proyectos con distinta escala, localización, estructura financiera y calendario. El valor promedio aritmético sería de alrededor de 1,122 millones de pesos por proyecto, pero esa cifra no permite anticipar el tamaño de los contratos porque no se ha publicado la distribución de recursos entre las 32 iniciativas.

Para los inversionistas, la red de transmisión tiene una característica adicional: su demanda no depende únicamente de una planta específica. Las líneas y subestaciones habilitan la conexión de nueva generación y el suministro a zonas industriales, por lo que su avance puede convertirse en una condición para que otros proyectos de inversión lleguen a México. La Secretaría de Energía ha descrito la transmisión como infraestructura habilitadora del crecimiento económico y reportó un plan más amplio de más de 154 proyectos hacia 2030, con una parte ya en marcha. La dependencia también ha señalado que cerca de 2,500 millones de dólares del segmento de transmisión se canalizarían mediante CFE Fibra E.

Fibra E será el primer filtro de competencia

La cartera se divide en 16 proyectos de Fibra E, 14 de obra pública financiada y dos de obra pública presupuestal. En términos relativos, Fibra E representa la mitad de los proyectos; la obra pública financiada concentra 43.8 por ciento y la presupuestal 6.3 por ciento. El reparto no equivale a una distribución del gasto, porque la CFE no ha publicado cuánto capital corresponde a cada modalidad, pero sí ofrece una señal sobre el tipo de competencia que puede abrirse.

En Fibra E, la disputa podría concentrarse en la estructuración financiera, la identificación de activos con flujos previsibles y la capacidad de atraer capital institucional. Las afores y otros inversionistas de largo plazo aparecen como potenciales participantes de una estrategia que busca sacar parte de la inversión del balance de la empresa pública. Bloomberg Línea reportó que la CFE prepara una nueva emisión de capital mediante Fibra E por alrededor de 1,000 millones de dólares hacia finales de 2026 y otra operación con activos de generación para 2027.

Para constructoras y proveedores, la obra pública financiada puede ofrecer otro tipo de oportunidad: contratos de infraestructura respaldados por esquemas de pago de largo plazo. Sin embargo, también exige revisar con cuidado las bases, las garantías, los riesgos de tipo de cambio, los permisos y la disponibilidad de terrenos. En la obra presupuestal, el atractivo puede estar en proyectos con asignación directa de recursos públicos, aunque el ritmo de ejecución quedará más expuesto al calendario presupuestario.

El siguiente paso crítico será conocer las convocatorias. Antes de considerar la cartera como una oportunidad invertible, el mercado necesitará identificar quién asume los riesgos de construcción y operación, qué activos podrán integrarse a una Fibra E, cómo se establecerán los ingresos y cuáles serán las condiciones de interconexión. La Secretaría de Energía sostiene que los procesos se apoyarán en reglas claras, asignación competitiva y evaluación estructurada, pero esos elementos deberán observarse en los documentos de cada proyecto.

Generación: poca escala inicial, mayor sofisticación tecnológica

Además de la red, la CFE presentó cuatro proyectos de generación bajo esquemas de desarrollo mixto. Dos son termosolares en Baja California Sur: Termosolar I El Crucero, con 100 megawatts al punto de interconexión, y Termosolar II Comondú, con 50 megawatts. También aparecen la Central de Cogeneración Tula, en Hidalgo, y la Central Híbrida Oasis, que combina generación fotovoltaica, baterías, producción de hidrógeno y celdas de combustible.

El proyecto Oasis destaca más por su arquitectura que por el volumen anunciado. La Presidencia informó previamente que la iniciativa contempla una central fotovoltaica de 72 megawatts y almacenamiento con baterías de 20 megawatts en el Sistema Eléctrico Mulegé, Baja California Sur, además de hidrógeno verde almacenado en celdas de combustible. Esa configuración apunta a resolver una parte del problema que enfrentan zonas aisladas o con restricciones de red: no sólo producir electricidad, sino desplazarla en el tiempo y respaldar el suministro.

Para la industria, estas tecnologías pueden abrir mercados para integradores, fabricantes de baterías, operadores de sistemas de control y proveedores especializados en hidrógeno. Pero todavía no es posible medir la rentabilidad de los proyectos porque no se han divulgado sus modelos contractuales, costos totales, fechas de operación ni mecanismos de remuneración. La incorporación de baterías e hidrógeno también eleva la complejidad técnica y regulatoria frente a una central fotovoltaica convencional.

La prueba será convertir el anuncio en capacidad disponible

La cartera puede ser relevante para la relocalización industrial si se traduce en conexiones concretas para parques manufactureros, centros de datos y nuevas plantas. La propia CFE ha vinculado su expansión con la necesidad de atender una demanda eléctrica creciente y atraer inversiones que buscan instalarse en Norteamérica. Sin embargo, la disponibilidad de energía no se resuelve con la presentación de proyectos: depende de permisos, derechos de vía, suministro de equipos, financiamiento y cumplimiento de calendarios.

Los indicadores que deberán seguir los inversionistas son claros: publicación de convocatorias, identificación de los activos que irán a Fibra E, número de participantes por proceso, adjudicaciones, cierre financiero, inicio de obra y fecha de entrada en operación. También será relevante conocer si los 32 proyectos mantienen su alcance físico y si los cuatro desarrollos de generación conservan sus tecnologías y capacidades anunciadas.

En el corto plazo, la CFE está ofreciendo visibilidad sobre una demanda futura de infraestructura más que rendimiento inmediato. El atractivo para empresas privadas dependerá de que la transición entre la presentación y las adjudicaciones reduzca la incertidumbre contractual. Si los procesos avanzan con reglas comparables y calendarios verificables, la cartera puede convertirse en una plataforma para movilizar capital privado hacia la red eléctrica mexicana. Si se retrasan, los 35,904 millones de pesos permanecerán como una señal de intención, no como inversión ejecutada.

Fuentes consultadas

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