La señal más importante de la balanza comercial mexicana en septiembre de 2026 no fue únicamente que el país terminara el mes con un déficit de 606 millones de dólares, sino que el motor de las exportaciones cambió de composición. Las ventas de manufacturas no automotrices crecieron 53.0% anual, mientras las automotrices avanzaron 5.7%. Para las empresas y los inversionistas, la diferencia importa: el impulso no depende exclusivamente de vehículos, sino de una canasta más amplia de bienes industriales, aunque todavía requiere una cantidad elevada de insumos comprados en el exterior.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó el 27 de octubre que las exportaciones de mercancías sumaron 77,797 millones de dólares en septiembre, un aumento anual de 37.9%. Las importaciones llegaron a 78,403 millones, 33.1% más. El resultado mensual fue negativo, pero el acumulado de enero a septiembre conservó un superávit de 9,254 millones, frente a un déficit de 3,398 millones en el mismo periodo de 2025. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/comext_o/balcom_o2026_10.pdf))
El dato que cambia la lectura para los negocios
El salto exportador tiene una composición predominantemente manufacturera. En septiembre, las ventas de productos manufacturados alcanzaron 72,773 millones de dólares, equivalentes a un crecimiento anual de 39.0%. Ese monto representó alrededor de 93.5% de las exportaciones totales del mes, una concentración que confirma el peso de las cadenas industriales en la generación de divisas.
El desempeño acumulado también refuerza esa lectura. Entre enero y septiembre, las exportaciones manufactureras representaron 92.3% del total vendido por México al exterior. Las mercancías petroleras aportaron 2.6%, la misma proporción que los productos extractivos no petroleros, mientras los bienes agropecuarios representaron 2.5%. La economía exportadora mexicana, por tanto, está generando su expansión principalmente desde fábricas, proveedores y operaciones de transformación, no desde el petróleo. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/comext_o/balcom_o2026_10.pdf))
Para el mercado, esto abre una distinción relevante. Un crecimiento exportador apoyado en manufacturas puede beneficiar a empresas de componentes, logística, automatización, electrónica, metalurgia y servicios industriales. Sin embargo, el efecto sobre el valor agregado interno dependerá de cuánto de ese aumento corresponda a producción nacional y cuánto a reexportación de piezas, maquinaria o materiales importados.
La manufactura no automotriz toma la delantera
El componente más dinámico de septiembre fue la manufactura no automotriz. Sus exportaciones sumaron 56,339 millones de dólares y crecieron 53.0% anual. En contraste, las ventas automotrices alcanzaron 16,434 millones y aumentaron 5.7%. La diferencia no significa que el sector automotor haya dejado de ser estratégico, sino que su ritmo fue mucho menor que el de otras ramas industriales.
Dentro de las manufacturas, los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos registraron el mayor avance, con 94.7% anual. También crecieron los productos de la minerometalurgia, 15.5%; la maquinaria y equipo especial para industrias diversas, 14.7%; y los productos de plástico y caucho, 12.9%. El patrón sugiere una expansión concentrada en bienes ligados a inversión industrial, cadenas tecnológicas y proveeduría especializada. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/comext_o/balcom_o2026_10.pdf))
El automotriz ofrece una señal distinta. Sus exportaciones hacia Estados Unidos aumentaron 8.5% anual, pero las dirigidas a otros mercados disminuyeron 7.4%. Eso implica que el crecimiento del sector se mantuvo vinculado a su principal destino, mientras la diversificación geográfica siguió siendo más débil. Para proveedores mexicanos, esta diferencia puede traducirse en oportunidades de escala dentro de Norteamérica, pero también en exposición a cambios regulatorios, arancelarios o de demanda en un solo mercado.
Estados Unidos impulsa el resultado y los insumos explican el costo
Estados Unidos concentró 84.8% de las exportaciones no petroleras mexicanas acumuladas entre enero y septiembre. En septiembre, las ventas no petroleras hacia ese país aumentaron 43.5% anual, frente a un crecimiento de 16.4% hacia el resto del mundo. La brecha muestra dónde se encuentra el motor inmediato del avance exportador: en la integración productiva y comercial con el mercado estadounidense. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/comext_o/balcom_o2026_10.pdf))
Esta concentración tiene dos efectos simultáneos. Por un lado, ofrece a las compañías mexicanas una demanda cercana, infraestructura logística consolidada y posibilidades de sustitución de proveedores asiáticos o europeos. Por otro, eleva la sensibilidad de las exportaciones a la actividad industrial de Estados Unidos, a sus decisiones de abastecimiento y a cualquier modificación en las reglas comerciales de Norteamérica.
La composición de las importaciones muestra qué tan intensa fue la operación productiva. México compró bienes intermedios por 63,103 millones de dólares en septiembre, 38.8% más que un año antes. Esas importaciones representaron cerca de 80.5% del total mensual. Las compras de bienes de capital sumaron 5,477 millones y avanzaron 18.7%, mientras los bienes de consumo llegaron a 9,823 millones, con un incremento de 11.4%.
El aumento de insumos intermedios puede interpretarse como una señal de actividad para las plantas exportadoras, pero también como un límite para el contenido nacional y los márgenes. Si las exportaciones crecen al mismo tiempo que las importaciones de componentes, una parte importante del ingreso bruto generado en el exterior se destina a sostener la producción. Para los inversionistas, conviene observar no sólo el valor exportado, sino la evolución de proveedores nacionales, productividad, inventarios y capacidad instalada. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/comext_o/balcom_o2026_10.pdf))
El déficit energético sigue siendo el freno estructural
La fortaleza manufacturera no elimina la vulnerabilidad energética. Entre enero y septiembre, la balanza petrolera acumuló un déficit de 25,684 millones de dólares. En septiembre, las exportaciones petroleras sumaron 1,803 millones, mientras las importaciones petroleras alcanzaron 5,158 millones. El saldo negativo de este componente fue de 3,354 millones en el mes.
El dato tiene una lectura adicional: el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación fue de 92 dólares por barril en septiembre, por encima del mes previo y del mismo mes de 2025, pero el volumen de crudo exportado, de 466 mil barriles diarios, quedó por debajo de los 653 mil barriles diarios de un año antes. El aumento del valor petrolero mensual no modificó la dependencia de compras externas de combustibles y otros productos energéticos. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/comext_o/balcom_o2026_10.pdf))
En cifras desestacionalizadas, la fotografía mensual fue menos expansiva de lo que sugieren las variaciones anuales: las exportaciones totales disminuyeron 2.45% frente a agosto y las manufactureras no automotrices retrocedieron 4.74%. Las importaciones, en cambio, aumentaron 1.02%, con un avance de 5.19% en bienes de capital. Esto no permite concluir que haya comenzado una desaceleración, porque se trata de un solo mes, pero sí indica que el ritmo debe medirse con series ajustadas y no sólo con comparaciones anuales. ([inegi.org.mx](https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/comext_o/balcom_o2026_10.pdf))
La perspectiva para el cierre de 2026 dependerá de tres señales. La primera será si las manufacturas no automotrices mantienen su ventaja frente al automotriz. La segunda, si el crecimiento de bienes intermedios se convierte en mayor proveeduría nacional y capacidad productiva. La tercera, si el déficit energético logra reducirse sin que un aumento de los precios del crudo maquille la debilidad de los volúmenes.
Por ahora, la balanza comercial muestra un México exportador con mayor tracción industrial, pero todavía incompleto en energía y componentes. El superávit acumulado ofrece margen, mientras el déficit mensual recuerda que vender más al exterior no garantiza, por sí mismo, capturar más valor dentro del país. La oportunidad para las empresas estará en subir de posición en las cadenas manufactureras; para los inversionistas, en distinguir entre crecimiento de ventas y crecimiento rentable con mayor contenido mexicano.
Fuentes consultadas
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Balanza Comercial de Mercancías de México, 27 de octubre de 2026.
- Expansión, reporte sobre exportaciones e importaciones de México en septiembre de 2026, 27 de octubre de 2026.
- Europa Press, información sobre el saldo comercial mexicano de septiembre de 2026, 27 de octubre de 2026.
