Un hito laboral en medio de la desaceleración

En un contexto de crecimiento económico moderado, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó un nuevo máximo histórico en el número de trabajadores asegurados: 23.4 millones de empleos formales registrados a mediados de 2026. Este dato, aparentemente contradictorio con las proyecciones de crecimiento del PIB, refleja una tendencia que analistas del mercado laboral han señalado como estructural: la formalización del empleo avanza a un ritmo más rápido que el crecimiento general de la economía.

El incremento neto en los últimos 12 meses supera los 850,000 nuevos empleos formales, con el sector manufacturero, los servicios y la construcción liderando la creación de puestos. La distribución geográfica del nuevo empleo refleja el dinamismo industrial de las regiones norte y Bajío, alineado con el fenómeno del nearshoring.

Sectores que más empleo generaron

La industria manufacturera encabeza la lista con más de 300,000 nuevos puestos formales en el año, impulsada principalmente por la manufactura de exportación en los corredores industriales del norte del país. La industria automotriz, aeroespacial y de electrónica contribuyeron de manera significativa.

El sector de servicios, que abarca desde servicios profesionales hasta turismo y salud, agregó cerca de 280,000 empleos. Destaca particularmente el crecimiento del empleo en tecnología de la información, ciberseguridad y desarrollo de software, áreas donde México compite con ventaja en el mercado norteamericano de talento.

La construcción, impulsada por los proyectos de infraestructura industrial y la expansión de parques industriales, aportó aproximadamente 180,000 nuevos empleos formales. Este dato es relevante porque el sector construcción históricamente tiene altos índices de informalidad, por lo que el crecimiento en el registro formal es una señal positiva.

La brecha salarial y la calidad del empleo

Sin embargo, el récord de empleos formales no debe leerse aisladamente. La calidad del empleo, medida por el nivel salarial y las prestaciones adicionales al mínimo legal, muestra una imagen más matizada. Según datos del IMSS, el 48% de los trabajadores asegurados gana entre uno y dos salarios mínimos, lo que limita su capacidad de consumo y ahorro.

Los aumentos al salario mínimo de los últimos años han mejorado los ingresos de la base de la pirámide laboral, pero la brecha salarial entre trabajadores calificados y no calificados se ha ampliado. La demanda de talento especializado en manufactura avanzada y tecnología presiona al alza los salarios en esas categorías, mientras que el empleo en servicios de baja cualificación sigue creciendo pero con remuneraciones moderadas.

Implicaciones para los empleadores

Para las empresas, el máximo histórico de empleo formal tiene implicaciones prácticas importantes. La competencia por talento calificado se intensifica, lo que presiona los costos laborales en sectores de manufactura avanzada y tecnología. Las empresas que no ofrezcan esquemas competitivos de compensación y desarrollo profesional enfrentaán mayor rotación y dificultades para atraer a los perfiles que necesitan.

Al mismo tiempo, el crecimiento del empleo formal amplia la base de consumidores con ingreso estable, lo que beneficia al mercado interno. Las empresas de bienes de consumo, servicios financieros, educación y salud pueden encontrar en esta tendencia una oportunidad de crecimiento.

Retos para sostener el dinamismo

Mantener el ritmo de creación de empleo formal requiere abordar varios desafíos. La formalidad laboral en México sigue siendo baja respecto al potencial: el 55% de la población ocupada aún trabaja en condiciones de informalidad. Aunque el porcentaje ha bajado consistentemente, la velocidad de formalización es insuficiente para el tamaño del reto.

La reforma al sistema de pensiones y los cambios en las contribuciones al IMSS han incrementado el costo del empleo formal para las empresas, lo que desincentiva la contratación en algunos segmentos. Simplificar los trámites de registro y reducir la carga burocrática del empleo formal podría acelerar la incorporación de más trabajadores al sistema de seguridad social.

Conclusión

El máximo histórico de empleos formales del IMSS es una buena noticia para la economía mexicana, especialmente en un entorno de crecimiento moderado. Refleja la solidez del mercado laboral y el avance en la formalización económica. Para las empresas, el dato implica tanto oportunidades como retos: un mercado interno con más consumidores formales y una mayor presión por talento calificado. Navegar este contexto con estratégias laborales inteligentes será un factor diferenciador en los próximos años.

Por Editorial

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